Lección 301




9. ¿Qué es el Segundo Advenimiento?

Y Dios Mismo enjugará toda lágrima.


1. Padre, a menos que juzgue no puedo sollozar. Tampoco puedo experimentar dolor, sentirme abandonado o creer que no se me necesita en este mundo. Éste es mi hogar porque no lo juzgo y, por lo tanto, es únicamente lo que Tú quieres que sea. Hoy lo quiero contemplar libre de toda condena, a través de los ojos felices que el perdón ha liberado de toda distorsión. Hoy quiero ver Tu mundo en lugar del mío. Y me olvidaré de todas las lágrimas que he derramado, pues su fuente ha desaparecido. Padre, hoy no juzgaré Tu mundo. 

2. El mundo de Dios es un mundo feliz. Los que lo contemplan pueden tan sólo sumar a él su propia dicha y bendecirlo por ser la causa de una mayor alegría para ellos. Llorábamos porque no entendíamos. Pero hemos aprendido que el mundo que veíamos era falso, y hoy vamos a contemplar el de Dios.

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