Lección 14
Nuestro pequeño consejo resultado de nuestra experiencia:
Toma el libro de texto y ábrelo al azar, o si lo tienes en PDF, desliza el ratón por el cursor al azar. Allá donde se detenga, eso es lo que el Espíritu Santo/Jesús te aconseja poner atención. Aunque quizás no te lo parezca, te ayudará en la práctica de la lección de hoy. ¡Disfruta!
La idea de hoy es obviamente la razón de que sea imposible que haya un mundo que no tenga significado. Lo que Dios no creó no existe. Y todo lo que existe, existe tal como Él lo creó. El mundo que ves no tiene nada que ver con la realidad. Es tu propia obra, y no existe.
Los ejercicios de hoy deben practicarse con los ojos cerrados todo el tiempo. El período de búsqueda mental debe ser corto, a lo sumo un minuto. No lleves a cabo más de tres sesiones de práctica con la idea de hoy a menos que te sientas a gusto haciéndolas. De ser así, es porque realmente entiendes su propósito.
La idea de hoy es un paso más en el proceso de aprender a abandonar los pensamientos que le has adscrito al mundo, y a ver en su lugar la Palabra de Dios. Los pasos iniciales de este intercambio, al que verdaderamente se le puede llamar salvación, pueden ser bastante difíciles e incluso dolorosos. Algunos de ellos te conducirán directamente al miedo. Mas no se te dejará ahí. Irás mucho más allá de él, pues es hacia la paz y seguridad perfectas adonde nos encaminamos.
Piensa, mientras mantienes los ojos cerrados, en todos los horrores del mundo que te vengan a la mente. Nombra cada uno de ellos a medida que se te ocurra, e inmediatamente niega su realidad. Dios no lo creo, y, por lo tanto, no es real. Di, por ejemplo:
Dios no creó esa guerra, por lo tanto, no es real.
Dios no creó ese accidente de aviación, por lo tanto, no es real.
Dios no creó [especifica el desastre], por lo tanto, no es real.
Entre los temas adecuados para la aplicación de la idea de hoy se puede incluir, asimismo, todo aquello que temas te pueda ocurrir a ti, o a cualquier persona por la que estés preocupado. Nombra en cada caso el "desastre" en cuestión muy concretamente. No uses términos abstractos. Por ejemplo, no digas: "Dios no creó las enfermedades", sino "Dios no creó el cáncer" o los ataques cardíacos, o lo que sea que te cause temor.
Eso que estás contemplando es tu repertorio personal de horrores. Esas cosas son parte del mundo que ves. Algunas de ellas son ilusiones que compartes con los demás, y otras son parte de tu infierno personal. Eso no importa. Lo que Dios no creó sólo puede estar en tu propia mente, separada de la Suya. Por lo tanto, no tiene significado. En reconocimiento de este hecho, concluye las sesiones de práctica repitiendo la idea de hoy:
Dios no creó un mundo sin significado.
Por supuesto, la idea de hoy puede aplicarse, aparte de las sesiones de práctica, a cualquier cosa que te perturbe a lo largo del día. Sé muy específico al aplicarla. Di:
Dios no creó un mundo sin significado.
No creó [especifica la situación que te esté perturbando], por lo tanto, no es real.
Apoyo lección 14: Dios no creó un mundo sin significado.
Esta lección te conduce de regreso a la paz. Aún cuando pienses que este mundo de dolor, sufrimiento y muerte es real, aunque parezca que has caído en un pozo sin fondo, nada de eso es real porque Dios no creó un mundo sin significado, no creó un mundo de separación donde se atacan los unos a los otros y donde el amor parece ser algo exclusivo de unos pocos.
Dios sólo creó lo perfecto, y la perfección se halla en la Unidad nunca en la separación, en el Amor que no excluye y no en el amor “especial”. No confías en Dios porque crees que es Él quien ha creado este mundo, crees que es Él Quien ha creado el dolor, la enfermedad, la muerte; crees que es Él Quien permite las guerras, el hambre, el abuso, etc., cuando no es así. Hasta que no confíes en Dios no vas a confiar en el Espíritu Santo y en Su Ayuda, lo que significa que no vas a querer pensar con su sistema de pensamiento.
Confiarás en Dios cuando aceptes que Él no te ha hecho nada, que todo lo que experimentas lo has pensado tú antes, pero que nada de eso ha sucedido realmente, sólo lo has soñado. La culpa inconsciente que sientes (y que proyectas en Dios, y por lo tanto también en Su Hijo) proviene de creer que este mundo es real, pero en cuanto aceptes que todo esto te lo estás haciendo a ti mismo, estarás listo para confiar en Dios y, por lo tanto, en la Voz que habla por Él. Ello no significa que, una vez aceptes que nada de esto es real, te comportes "impulsivamente", sino que sigas las enseñanzas del Espíritu Santo porque es justamente tu pensamiento inconsciente la causa de este mundo ilusorio, necesitas cambiar de sistema de pensamiento para salir de tu propia pesadilla. Tu mente se tiene que entrenar a pensar como el Espíritu Santo para poder ver el sueño por encima del campo de batalla, porque solo cuando estás en paz puedes ver correctamente.
Hoy aprendes a no tomarte en serio el mundo, pues este es un mundo de separación, un mundo que no existe porque Dios no lo creó. Hoy aprendes a no dar valor a las ilusiones, éste es un requisito INDISPENSABLE para perdonar, es por eso muy importante que practiques con todo el repertorio que tienes en tu mente de desgracias y dolores del mundo, para que te acostumbres a no darles valor y mantenerte así en paz.
“...las creaciones falsas de la mente en realidad no existen. Este reconocimiento es un recurso protector mucho más eficaz que cualquier forma de confusión de niveles porque introduce la corrección al nivel del error.” Ucdm
“Tú que crees que Dios es miedo tan sólo llevaste a cabo una substitución. Ésta ha adoptado muchas formas porque fue la substitución de la verdad por la ilusión; la de la plenitud por la fragmentación. Dicha substitución a su vez ha sido tan desmenuzada y subdividida, y dividida de nuevo una y otra vez, que ahora resulta casi imposible percibir que una vez fue una sola y que todavía sigue siendo lo que siempre fue. Ese error, que redujo la verdad a la ilusión, lo infinito a lo temporal y la vida a la muerte fue el único que cometiste. Todo tu mundo se basa en él. Todo lo que ves lo refleja y todas las relaciones especiales que has entablado proceden de él. Tal vez te sorprenda oír cuán diferente es la realidad de lo que ves. No te das cuenta de la magnitud de ese único error. Fue tan inmenso y tan absolutamente increíble que de él no pudo sino surgir un mundo totalmente irreal. ¿Qué otra cosa, si no, podía haber surgido de él?” Ucdm
"Dios no creó el cuerpo porque el cuerpo es destructible y, por consiguiente, no forma parte del Reino. El cuerpo es el símbolo de lo que crees ser. Es a todas luces un mecanismo de separación y, por lo tanto, no existe. " UCDM
"Dios no creó nada a excepción de ti, y nada a excepción de ti existe, pues formas parte de Él. ¿Qué puede existir excepto Él? Nada puede tener lugar aparte de Él porque nada excepto Él es real. Tus creaciones, al igual que tú, representan una aportación para Él, pero ni tú ni ellas le aportan nada que sea diferente porque todo ha existido siempre. ¿Qué otra cosa puede trastornarte salvo lo efímero, y cómo puede ser lo efímero real si tú eres la única creación de Dios y Él te creó eterno? Tu santa mente determina todo lo que te ocurre. La respuesta que das a todo lo que percibes depende de ti porque es tu mente la que determina tu percepción de ello" UCDM
"Dios no creó Su morada indigna de Él. Y si crees que no puede entrar allí donde desea estar, debes estar oponiéndote a Su Voluntad. No es necesario que la fuerza de tu buena voluntad proceda de ti, sino únicamente de Su Voluntad." UCDM
"Dios no creó contradicciones. Lo que niega su propia existencia y se ataca a sí mismo no es parte de Él." UCDM
"Dios no creó dos mentes, de las que el Cielo es el grato efecto de una, y la tierra, lo opuesto al Cielo desde cualquier punto de vista, el lamentable resultado de la otra." UCDM
"Dios no creó la muerte. Por lo tanto, cualquier forma que adopte tiene que ser una ilusión" UCDM
"¿Y sería acaso posible ver lo que Dios no creó? Pensar que puedes, es creer que puedes percibir lo que la Voluntad de Dios no dispuso que existiera." UCDM
"El propósito del Espíritu Santo no es desvanecer la realidad [...] es desvanecer las ilusiones, no considerarlas reales y, luego, perdonarlas" UCDM










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